lunes, 16 de marzo de 2015

Actividad 2: Adaptación cuento de los Hermanos Grimm "Piel de Oso"

Había una vez, en una tierra muy lejana, un niño que se llamaba Beltrán.

Beltrán vivía en una casita muy pequeña, en medio del campo, con sus padres y sus dos hermanos mayores. En esa casa cada uno tenía su función: Mamá se encargaba de las tareas del hogar, papá cosechaba el campo, Rodrigo, el hermano mayor, se encargaba de las vacas y Jaime, el mediano, de los cerdos. Pero en casa no había trabajo para Beltrán y sus padres le propusieron que se fuera a la gran ciudad a buscar trabajo.

Así empezó su aventura. Beltrán cogió lo poco que tenía y mamá le dió dos monedas de oro para ayudarle y también le metió en un saquito una hogaza de pan y un trozo grande de queso.

Y así se marchó, triste por tener que separarse de su familia pero contento y nervioso por la nueva aventura.


Su camino en la ciudad no era fácil, a penas tenía estudios y no se había formado en ningún oficio, pidió trabajo en la panadería, en la herrería, en las cuadras… pero en todos los sitios recibía la misma respuesta: “si no tienes experiencia, no podemos ayudarte”.



Según pasaban los días y los meses Beltrán se iba haciendo más mayor y más valiente, ya no tenía miedo de enfrentarse a lo que le pasaba pero estaba tan triste y desesperado que no sabía que hacer, el pan y el queso se acababan y ya se había gastado las monedas de oro.
Fue paseando, alejándose del ruido de la gente… ¡Cómo echaba de menos su campo, sus animales!... vió un precioso árbol, muy alto, tan alto, tan alto que no conseguía ver donde terminaba y que daba una sombra tan grande, tan grande que decidió tumbarse a descansar y dormir un ratito y pensar que podía hacer.



Cuando estaba allí sentado vio como se acercaba algo muy rápido, una mancha verde que se le acercaba a toda velocidad ¡Cuál fue su sorpresa cuando vio lo que en realidad era aquella mancha verde! ¡UN DUENDE!  El duende Pepe le dijo que sabía todo lo que le había pasado y que quería hacer un negocio con él, le iba a dar todo el dinero que él quisiera, jamás se le acabaría y a cambio sólo tenía que hacer una cosa: llevar una piel de oso durante 3 años. Beltrán aceptó corriendo y el duende le dijo que, a parte de la piel de oso no podría ni ducharse, ni cortarse el pelo ni estar más de una semana en un sitio. Beltrán volvió a aceptar así que el Duende Pepe le dio la piel de oso, se la puso y le dijo que se volverían a ver si conseguía aguantar todo ese tiempo y le devolvería su imagen anterior y le dejaría que se quedara con todo lo que hubiese conseguido en ese tiempo, sino lo conseguía se tendría que ir con el Duende Pepe y servirle.


En ese momento Beltrán metió la mano en un hueco de la piel y sacó un puñado de monedas así que compró una casa, guardó muchas monedas y se dedicó a ir de pueblo en pueblo ayudando a los más necesitados. 
Pese a que su imagen era cada vez peor el seguía ayudando. Un día encontró a una chica llorando, se llamaba Leonor. Había perdido su caballo. Beltrán le pidió que no se asustara de su imagen que él la ayudaría. Le dio un montón de monedas de oro y a cambio ella le dejo quedarse en su casa a pasar la noche. Pasaron los días y Leonor y Beltrán se fueron enamorando pero él tenía que marcharse, le juró que volvería y le dio medio anillo para que no le olvidara.
Pasados los tres años el Duende Pepe volvió a aparecer justo en el mismo sitio que la vez anterior, muy enfadado porque Beltrán le había conseguido ganar, éste muy contento le devolvió su piel de oso, según se la quitó volvió a ser exactamente igual que antes de ponérsela y corrió a buscar a Leonor. Apareció montado en un precioso caballo blanco y la pidió ayuda, esta le ayudó sin dudarlo y cuál fue su sorpresa cuando al bajar del caballo vio, colgado del cuello de aquel jinete la otra mitad de su anillo. Se dieron un gran beso y días después se casaron y fueron a vivir a la casa que Beltrán había comprado.

Justificación:

He adaptado este cuento para niños de 5 años.
Es muy importante antes de adaptar un cuento a una edad tener en cuenta los aspectos que podemos encontrar en los niños a estas edades. A los 5 - 6 años los niños comienzan a imitar roles de gente a la que admira (periodo de representación) por eso, le he querido dar a los personajes unos nombres más actuales en los que el niño se pueda sentir identificado, sentir que es él mismo el que está viviendo las aventuras.

Según G. Allport entre los 4 y los 6 años se encuentran en su 5ª fase de formación, la fase de la autoimagen global, en la que le dan mucha importancia a las valoraciones que los demás hagan de ellos y por ésto construye un "yo ideal" con el que se compara. Por esto tenemos que tener cuidado con las etiquetas que en ocasiones se les pone a los niños o con las comparaciones que hacemos.

Podemos decir que éste era un cuento maravilloso, en que se ven aspectos religiosos como la aparación del demonio, perder el alma…
Para adaptarlo a niños de esta edad he pensado que era mejor cambiar el demonio que puede asustarles por un personaje mágico como puede ser un duende para, de esta forma, no sólo quitar el personaje que puede asustarles sino también quitar los aspectos religiosos. En este caso le he llamado Pepe ya que es un nombre muy normal y que, a lo mejor, alguno de los niños puede relacionar con algún tio, primo…
A esta edad los niños suelen verse reflejados en los protagonistas de los cuentos o admirar las aventuras que llevan a cabo y querer ser cómo ellos, por eso les he dado nombre a los personajes, para que puedan identificarles:
Hermano mayor: Rodrigo.
Hermano mediano: Jaime.
Protagonista: Beltrán.
Chica de la que se enamora: Leonor.
Duende mágico: Duende Pepe

Para el papá y la mamá he preferido dejarlo así y no ponerles nombre ya que, por lo general, se refieren a sus padres de esta forma.

Del cuento anterior he omitido la parte de la guerra y la disputa con sus hermanos por la muerte de sus padres ya que es algo que ellos no entenderían y a cambio ellos le proponen irse fuera a buscar un trabajo. Algo que por la situación en la que vivimos actualmente han podido ver en algún hermano, primo….
También, como he dicho anteriormente, desaparece la figura del demonio y la venta del alma. A cambio aparece un duende mágico.
He acortado el tiempo de la apuesta. De 7 años ha pasado a 3 ya que es demasiado tiempo y ellos aún no tienes consciencia de lo que son 7 años.
He cambiado la forma en la que conoce a la chica para que no fueran tantos personajes, la conoce a ella directamente ayudándola no porque su padre la entregue para casarse y de esta forma también no hay hermanas y no tiene que ahorcarse nadie.

Referencias bibliográficas

  • Apuntes de literatura infantil.
  • Apuntes desarrollo socioafectivo. IES Villaverde.